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martes, 16 de marzo de 2010

DE VUELTA AL PANTEÓN




ROGELIO

            Rogelio no se percataba de que ya estaba muerto o se resistía sencillamente a aceptarlo. Por ello, una y otra vez, se salía de la fosa donde estaba enterrado y no era raro encontrárselo comiendo  en algún restaurant cercano al cementerio. En algunas ocasiones nos iba a visitar al Retorno y se pasaba largas horas platicando sobre los viejos tiempos. Sin duda, varios de nosotros tratábamos  de convencerlo de que ya era un cadáver y que apestaba bastante. No nos hacía caso y con una desfachatez increíble se presentaba en cualquier lugar y a cualquier hora.
            Una noche lo acompañé de vuelta al panteón. Charlamos un buen rato Sobre todas aquellas experiencias que habíamos compartido cuando él aún vivía. Compramos unas cuantas cervezas y nos emborrachamos. Nos divertimos. Nos reímos. Gozamos. Lloramos. Al amanecer se despidió con una  sonrisa. Se acomodó en su ataúd y cerró la tapa. Nunca más volví a saber de él, porque esa madrugada morí atropellado y mi mujer…  mi mujer, decidió incinerarme.

Guillermo Arriaga
Retorno 201
Grupo Editorial Norma.

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martes, 26 de enero de 2010

VOLVAMOS A SER AMIGOS




JORGE LUIS BORGES
(Fragmento)

            -Es que yo no entiendo la venganza porque  después de todo vengándose uno  no deshace lo que se ha ahecho; si alguien mata a una persona que quiero, matándola a mi vez no resucito a mi muerto; de modo que me parece que cometo otro acto que también es irreversible. A mí la venganza me parece horrible y sobre todo la gente vengativa. Voy a darle un ejemplo así humildísimo. En Buenos Aires hay tres o cuatro personas  que yo sé que no debo saludarlas y ellas saben que no deben saludarme a mí, y eso significa que hemos sido amigos  y luego nos hemos enemistado, por lo tanto resolvimos dejar de ser amigos. Pero yo he olvidado todo el episodio con tal perfección que actualmente sé que soy el enemigo de Fulano pero ya no sé por qué, porque no me acuerdo. Y luego, de haber llegado a ser enemigo  pienso que antes debí haber sido bastante amigo, porque uno no es enemigo de personas que apenas conoce. Es imposible en una relación tan íntima. Me pasó con un escritor argentino; un día nos encontramos en una comida, yo estaba sentado al lado y todavía podía ver. Pensaba: “Este es Fulano  de Tal, pero yo no tengo que hablarle porque  estamos peleados”. Cuando llegamos a la hora del café volví a pensar: “Pero, esto es ridículo”, y le dije:
            “ -Oiga, dígame ¿usted es Fulano de tal?
“ -Sí, y usted es Borges
“ -¿Y estamos peleados?
“ –Sí- me volvió a decir él
“-Bueno, le digo, yo no sé por qué estamos peleados, me  he olvidado del motivo.
Y él me dijo –no sé si fuera verdad-:
“- Pues yo tampoco me acuerdo
“- Entonces volvamos a ser amigos, porque así es mucho más cómodo, ¿no?


Elena Poniatowska
Todo México I
Editorial Diana.


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domingo, 21 de junio de 2009

SABES POR QUE ESTABA LLORANDO?

RENATO Y LA AMISTAD
XXXVI



Un día que entré a la cantina “El gallo de oro” situada en las calles de Bolívar, vi que en un pullman estaban sentados el coronel Zataray y Luciano Contreras… como Zataray andaba medio pedo y estaba llorando, le dije:
-Carajo, coronel, no la chingue, se ve de la chingada que un machazo como usted esté llorando…
Pero en ese momento, me llamó Rafael Osorno que estaba en el mostrador y me tomé una cerveza… Cuando la terminé, regresé al pullman a saludar a Luciano y como el coronel Zataray ya había reaccionado, me dijo:
-¿Sabes por qué estaba llorando?...
-Pues no, mi coronel…
-Porque entre más lloro, menos meo.

José Ramón Garmabella
Renato por Leduc
Editorial Océano


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