RENATO Y LA AMISTAD
XXXVI
Un día que entré a la cantina “El gallo de oro” situada en las calles de Bolívar, vi que en un pullman estaban sentados el coronel Zataray y Luciano Contreras… como Zataray andaba medio pedo y estaba llorando, le dije:
-Carajo, coronel, no la chingue, se ve de la chingada que un machazo como usted esté llorando…
Pero en ese momento, me llamó Rafael Osorno que estaba en el mostrador y me tomé una cerveza… Cuando la terminé, regresé al pullman a saludar a Luciano y como el coronel Zataray ya había reaccionado, me dijo:
-¿Sabes por qué estaba llorando?...
-Pues no, mi coronel…
-Porque entre más lloro, menos meo.
José Ramón Garmabella
Renato por Leduc
Editorial Océano
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