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martes, 23 de febrero de 2010

DELINCUENCIA ECONÓMICA Y FINANCIERA



LA IMPUNIDAD, MADRE DE TODA PREPOTENCIA
(Fragmento)

¿Qué es más difícil? ¿Combatir la corrupción y el crimen organizado, o a una organización paramilitar  que se propone combatir el terrorismo con el apoyo, o con un cierto apoyo, de algunos aparatos del Estado? De uno u otro modo,  ambas son formas de corrupción en el sentido más amplio, aunque el segundo  delito no sea catalogado como tal. Todas estas actividades criminales,  de uno u otro modo, violan el  estado de derecho. Son dos delitos distintos, diferentes, pero en ambos casos hay  un elemento común: la actitud  de la magistratura al enfrentar  estos delitos sin preocuparse  por quién es el responsable, como exige el principio de igualdad ante la  ley. Los nombres no deberían tener importancia, pero por desgracia no siempre es así.
            La materia que analizamos en el derecho penal moderno nos obliga a investigar, sobre los comportamientos y hechos concretos, sobre análisis fríos, ignorando si un indagado es de izquierda o de derecha, si es un dictador o San Juan de la Cruz.  No los juzgaremos por eso, sino por las acciones delictuosas que pueden haber cometido.
            En este contexto se puede apreciar  la diferencia de un juez respecto a otro, su actitud, sus ganas de trabajar. La corrupción es difícil, muy difícil de combatir, por eso es esencial la coordinación internacional, la cooperación entre las distintas magistraturas en las investigaciones sobre corrupción y delincuencia económica y financiera. Si en un paraíso fiscal los bancos interponen obstáculos a las investigaciones sobre ciertas cuentas, si no se nos permite confirmar cuál es el recorrido realizado por determinados depósitos,  si cuando se obtiene la colaboración judicial por parte de un país después se crean  obstáculos artificiales para que esta cooperación no produzca efectos, si cuando un magistrado obtiene por exhorto  pruebas  importantes se decreta  una norma para impedir que este material  pese en el proceso, que queda trabado en una vía muerta, nos perdemos en un maremágnum de formalidades que, en definitiva, son utilizados no para defender  al ciudadano sino para proteger determinados intereses.
Durante muchos años, desgraciadamente, esta fue la norma en toda investigación sobre corrupción.

Juez Baltazar Garzón, entrevistado por Gianni Miná
Un mundo mejor es posible
Ediciones Unión.

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jueves, 28 de enero de 2010

FUE INÚTIL





LIMPIEZA SOCIAL A LA MEXICANA

Un sociólogo de la Universidad de Chihuahua, 13 amas de casa que estaban en “el lugar equivocado”, 27 jóvenes que no hicieron nada más que tener el cabello corto y escuchar narcocorridos en su mp3, 43 empleados de clase media asesinados, 18 jóvenes puestos contra el paredón y masacrados con AK-47 en un centro para rehabilitación de adicciones. Un reportero aquí, una reportera allá son lo que el presidente Calderón llama daños colaterales de guerra.
Desde hace casi tres años han sido asesinadas en México 15 mil personas; adicionalmente, los conteos de hombres y mujeres desaparecidos van de 3 mil a 5 mil. Durante esta guerra han perdido la vida 725 policías y soldados, lo que nos deja con 14 mil 275 civiles entre los cuales nadie puede identificar con claridad cuántos son criminales y cuántas son personas que incomodaron a las fuerzas del orden.
En América Latina tenemos una historia de la eliminación de grupos sociales considerados indeseables, sin valor social o peligrosos por ser o parecer criminales: jóvenes con adicciones, mujeres de delincuentes, familiares de sospechosos. La limpieza social sólo puede darse en un ambiente autoritario que se niega al diálogo y en el cual no opera un sistema de justicia transparente. La autoridad nos ha dicho que los miles de muertes son producto de malos matando malos y buenos matando malos. Una simplificación muy peligrosa.
Según la organización Irak Body Count (IBC) en Irak, con minas unipersonales, bombas, misiles, metralletas, tanques y millares de soldados, han muerto 12 mil 96 personas al año en ese país invadido. Gustavo de Greiff Restrepo, el ex fiscal antidrogas de Colombia, responsable de la guerra antinarco, declaró que durante toda la guerra hubo 2 mil muertos civiles; 200 narcotraficantes muertos; tres líderes de cárteles; más de 200 narcos en la cárcel y más de 2 mil personas encarceladas relacionadas con el narco. Ahora dice que fue inútil.
Estamos ante una masacre mexicana que se oculta bajo un discurso guerrero que una parte de la sociedad y el Estado han asumido como propio, tal como sucedió en Guatemala y en Colombia. Años después, los paramilitares que admitieron haber asesinado jóvenes adictos y a defensores sociales como parte de la guerra contra el narco quedaron intocados por la justicia.
La opinión pública, amedrentada y harta de la violencia e inseguridad, se vuelve hostil e irresponsable y avala el asesinato como método de justicia expedita. Diga lo que diga Calderón, la inoperancia del sistema de justicia penal ha prohijado una limpieza social operada por militares, policías, políticos y empresarios.
Deshumanizar al delincuente como “enemigo” predispone a la sociedad para aceptar la aniquilación y el asesinato sin cuestionar, sin exigir transparencia y rendición de cuentas. Esta es claramente una guerra por el poder, entre poderes, no una batalla por la justicia y la paz social.
Calderón declaró el sábado que “el mayor reto es imponer la ley en el país”. Eso resulta éticamente insostenible mientras tengamos 15 mil asesinatos sin investigar bajo la coartada oficial de que eran “malos”. Hoy sabemos que muchas personas inocentes han muerto, por eso resulta inaceptable asumir que imponer la ley es discriminar a las y los mexicanos entre “buenos” y “malos”. ¿Quién y cómo lo deciden?

Lydia Cacho
Columna Plan B. Nota completa en:

martes, 18 de agosto de 2009

TRES MENSAJES PERVERSOS





ACTEAL: HERIDA ABIERTA


Al oprobio vergonzante de la matanza más horrenda de que se tenga memoria se añade hoy la infamia. Porque el fallo de la Corte manda tres mensajes perversos: que los hechos no fueron tan graves, que no hay culpables y que el caso está cerrado.

Absolutamente falso e inaceptable. Primero porque la masacre no es un hecho aislado. Para entonces el gobierno de Zedillo ya había roto con Salinas y cambiado la estrategia de diálogo con el zapatismo por una de desgaste y confrontación entre comunidades zapatistas y oficialistas. Con la complicidad del gobierno estatal inventó y provocó enfrentamientos por agua, por tierras o por sacos de granos. A la vez que auspició, formó y entrenó a grupos paramilitares como Máscara Roja y Chinchulines. Durante meses, desde el alzamiento en enero de 1994, documenté con voces e imágenes muchos de estos crímenes de a uno, tres o cinco emboscados aquí y allá en numerosos viajes a Chiapas. Así que lo de Acteal no fue de un día para otro. Tampoco es cierto que de pronto unos se volvieron locos para masacrar a los de enfrente.

Lo que el gobierno zedillista andaba buscando era el momento oportuno para darles un escarmiento a todas aquellas comunidades de base zapatista y aun a las que sin serlo se declaraban insumisas. Era el caso de Las Abejas en Acteal, municipio de Chenalhó, a los que empezaron a perseguir y a amedentrar a punta de pistola. Así los desplazaron de sus comunidades. Así los encontré entre la niebla, la lluvia y el lodo el 7 de diciembre de 1997. Y así los mostré en la televisión con sus recién nacidos en brazos y temblando de frío en una escena que, Carlos Fuentes dijo, era sólo comparable con aquellos judíos de Auschwitz que esperaban entrar a la cámara de gases: “¡Nos quieren matar… los prillistas echan bala y nos quieren matar!”, me dijeron. Y lo hicieron 15 días después, el 22 de diciembre.

Por supuesto que hay culpables. De los 52 cuyo caso llevó el CIDE a la Corte hay por lo menos dos confesos. Pero la pregunta sin respuesta es por qué si había errores jurídicos en su aprehensión y encarcelamiento sólo en seis casos y no en todos se repuso el procedimiento. Desconcierta y ofende que los ministros digan que “tuvimos que dejarlos en libertad por esas fallas procesales y que no nos toca determinar si son o no culpables”. Entonces para qué están. Por qué a ninguno de ellos se le ocurrió ordenar una nueva investigación para hacer justicia de una vez por todas y señalar no sólo a los autores materiales, sino a los intelectuales.


Ricardo Rocha.

Columna Detrás de la Noticia. Nota completa en:

http://www.eluniversal.com.mx/columnas/79608.html


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jueves, 13 de agosto de 2009

DE QUÉ LADO ESTÁN





ACTEAL

(Fragmento)

…Y si los ministros de la SCJN liberan a estos paramilitares que masacraron a nuestra gente, entonces también sus nombres se contarán en la lista de los cómplices de la impunidad. Alertamos a la opinión pública y a las organizaciones populares y solidarias de que éstos son los nombres de quienes tendrán que definirse en poco tiempo de qué lado están:

Ministro Presidente Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Ministro Mariano Azuela Güitrón, Ministro Sergio Salvador Aguirre Anguiano, Ministro José Ramón Cossío Díaz, Ministro José Fernando Franco González Salas, Ministro Genaro David Góngora Pimentel, Ministro José de Jesús Gudiño Pelayo, Ministra Margarita Beatriz Luna Ramos, Ministra Olga María del Carmen Sánchez Cordero de García Villegas, Ministro Juan N. Silva Meza, Ministro Sergio Armando Valls Hernández

Convocamos a los pueblos del mundo a movilizarnos y exigir castigo a los responsables y que también como pueblo pasemos la palabra de generación en generación de lo que sucedió en Acteal, porque si esperamos la justicia solo del gobierno, también seremos cómplices de la impunidad.

¡No queremos venganza, sólo exigimos justicia!

¡Defendemos la verdad y nos oponemos a las mentiras!

No nos cansaremos de alzar nuestra voz y de construir la paz, pues ser no violentos no es permanecer pasivos ante la injusticia.


A T E N T A M E N T E

La Voz de la Sociedad Civil Las Abejas.


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