viernes, 12 de marzo de 2010

POR UNA MUJER PADECEN




AQUÍ SE PRESUME QUE TODO LINAJE DE HEMBRA SON, AUNQUE DESEADAS, MALAS.

Cuántas penas sufridas porque un sino fatal
Nos dio discernimiento para el bien y el mal
Y para otras minucias que ignora el animal.

Por haber juntamiento con hembra placentera
-se dice- trabajamos; y cosa es verdadera
Si no por el invierno, sí por la primavera.

Pero el hombre tortura su torturada mente
Por ésta o por aquella; en vez de, alegremente.
Holgarse con cualquiera delante de la gente.

Díjome Anita Loos, razón debe tener,
Que de los colorines que usa ola mujer
Preferimos los hombres el rubio rosicler…

Esto mismo afirmaba don Pepe Marroquín:
No me las den morenas, no valen un comín,
Sólo llegan las rubias, en amor, hasta el fin…

Aquél, ávido, busca las carnes de canela.
Aquel busca las negras, y el otro se desvela
Por una flaca y triste llamada Manoela.

Mirarla, olerla, haberla, para otros es igual
“que aunque el home no guste las peras del peral
El estar a su sombra es placer comunal…”

Mas por una mujer padecen los jóvenes, los viejos,
Los sabios, los mediocres, los pendejos…
Yo, que la sufro cerca, tú, que la lloras lejos…

Renato Leduc
Obra Literaria.
Fondo de  Cultura Económica.

jueves, 11 de marzo de 2010

SON MUY CLARAS LAS DIFERENCIAS




EDUCACION Y DESIGUALDAD SOCIAL EN MEXICO.
DESIGUALDADES DE GENERO

Por cuestiones básicamente culturales, la escuela sigue siendo un espacio  donde aún predomina la falta de reconocimiento  y validación de la diferencia entre géneros.
            En materia educativa todavía son muy claras las diferencias: en el nivel nacional,  tres de cada cinco analfabetas son mujeres y aunque esta diferencia sistemáticamente  se ha reducido, todavía es significativa. La deserción escolar tiende a aumentar a partir de los doce años, principalmente  entre las niñas de hogares que viven en situación de pobreza extrema, de modo que al llegar a los quince años,  33% de ellas permanece en la escuela, en comparación con 45% de los varones. Asimismo, son más las mujeres sin educación, ya que  el 34% de ellas no tiene instrucción o primaria completa, frente al 29% en el caso de los hombres.

            Enrique Del Val
            Educación. Visiones y revisiones.
Fernando Solana, compilador
            Editorial Siglo XXI.

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miércoles, 10 de marzo de 2010

A HUIR DE LA NADA




MARIPOSA DE MIL COLORES

Divorciada y con dos hijas huí de la ciudad para perderme en donde no pudiera encontrarme ni yo misma. En otras ocasiones no logro entender con certeza  mis intenciones, pero esta vez estaba segura de que deseaba escapar de mi entorno, como si me perturbara la rutina, el matiz de las paredes, los olores de la ciudad.
Tantos meses desde el cambio de casa, y varias cajas de libros y recuerdos seguían  sin desempacar, reclamándome noche y día que querían salir a ver la luz del sol, vivir en la intemperie, dejar de habitar en un lugar de cartón frío y oscuro.
Pendientes, sobres, llamadas, papeles de bancos y de seguros, Asuntos irresueltos, acuerdos inconclusos, cartas  de autenticidad rondaban reclamando mi atención…así que entre el debo y el quiero, dentro del me pierdo y a la vez me encuentro, batallando sin descanso desde mi interior, una yo sofocada tratando de entender un poco el cómo y el por dónde, sentía, cada vez con más potencia, como que se me iba pasando la vida sin que pudiera yo retomarla.
En el momento en que vi a mis hijas irse con su papá a la playa me ganaron las ganas y se me extendieron las alas de esa mariposa de mil colores que llevo dentro, y sin tratar de esclarecer detalles, ni darle explicaciones a nadie, empaqué unas cuantas cosas y huí del mundo con pareo en mano sin dirección precisa con la intención de que nadie, absolutamente nadie, pudiera saber de mí. Me convencí de que la tentación de aventurarme  sin rumbo y sumergirme en la nada me llenaría de vida; aposté con todo a obedecer mis instintos y a cuidarme yo sola; dejar los deberes y las responsabilidades para otro momento y soltarme el pelo junto con las pretensiones e ir en busca  de absolutamente nada.
Los primeros días me dejé tostar hasta los senos; se quejaron mis pezones y esa piel desacostumbrada a sentir los rayos del sol. Un atardecer, los mosquitos golosos se deleitaron picando mi piel y chupando mi sangre. En un hotelito dormí muerta de frío, extrañé mi cama y a las seis de la mañana busqué dónde tomarme un café con leche y una concha. Recorrí el lugar en bicicleta, me hice amiga de unos niños y por la noche  me emborraché con tres viajeros que venían desde Torreón. Nadé en un lago, me clavé en mi reflejo, me asoleé en un muelle, me subí en una lancha y muy temprano al día siguiente acompañé a un hombre a pescar.
Perdí mis lentes oscuros, intercambié un libro y jugué como portera en una cascarita. Ganamos seis a tres.
Canté con un trío. Se puso nublado. Me fumé un muy buen churro y me quedé en una plaza llena de hippies muchas horas comprando pulseritas y viendo llover. Toqué la guitarra. Me subí a un columpio. Extrañé a mi abuela y un tipo guapo me invitó a cenar.
Entré a museos. Recorrí callejones. Conocí a un italiano que me comió con los ojos, y yo, fascinada, me lo devoré. Saludé a la bandera, dormí bajo un árbol, creo que era un encino, y cuando me sentí sola, lloré.
Me perdí en un bosque. Me habló el viento. Caminé sin rumbo y encontré una cascada de agua helada, donde  sin pensarlo dos veces, medio desnuda, me bañé.
Desayuné chilaquiles. Visité iglesias. Dormí en una hamaca. Me vestí sin calzones y ayudé a vender flores al marchante de un mercadito local. Me pedí mis tequilas, me gané un sombrero y ahí mismo me ligué a un general.
Me reporté con mis padres. Compré dos playeras. Sentí la tarde caer en mis brazos y conté estrellas en cuanto desaparecía  completamente el sol. Hablé con extraños, descansé por la tarde y me sorprendió de cerca un pequeño ratón.
Extrañé a mis hijas. Probé un licor nuevo. Dormí hasta las doce; me aburrí como tonta y jugué solitario en un horroroso café internet. Me bañé en una tina, me acaricié todo el cuerpo y más de una noche quise volar.
Me enamoré de un árbol, tomé mucho agua, caminé hasta perderme, canté a gritos sola, me tropecé de regreso y, con la rodilla sangrando, pedí un aventón.
Soñé con verdugos, con cascabeles, con hongos gigantes y con una flor. Me levanté alucinada y desde temprano, sin razón alguna, otra vez lloré.
Basta. Renuncié a perderme sin sentido. A huir de la nada. Me reconocí vana en la aventura, incapaz de llenar huecos que deben de permanecer vacíos. Quise cruzar fronteras, probar que me atrevo. Encontrarme a mí misma bajo la luz del sol. Concebí la vida con movimiento, pero con sentido. La nada me estaba dejando vacía, sin ganas de nada.
Empaqué mis cosas y decidida, dos días después, regresé a la ciudad.
Me reencontré con mis hijas, comimos helados. Escuché los recados, contesté dos correos y fui bajando poco a poco la velocidad.
Acosté a mis pequeñas, y por fin en mi cama, otra vez en mi entorno, recuperé mi lugar.

Nora Emilia.
La Chulanga. Una mujer sin pudores registrados.
Random House Mondadori.

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martes, 9 de marzo de 2010

PROSTITUTA, DIOSA, GRAN SEÑORA, AMANTE




MASCARAS MEXICANAS
(Fragmento)

Sin duda en nuestra concepción del recato femenino interviene la vanidad masculina del señor –que hemos heredado de indios y españoles-. Como casi todos los pueblos, los mexicanos consideran a la mujer como un instrumento, ya de los deseos del hombre, ya de los fines  que le asignan la ley, la sociedad o la moral. Fines, hay que decirlo, sobre los que nunca se le ha pedido su consentimiento y en cuya realización participa solo pasivamente, en tanto que “depositaria” de ciertos valores. Prostituta, diosa,  gran señora, amante, la mujer transmite o conserva, pero no crea, los valores y energías  que le confían la naturaleza o la sociedad. En un mundo hecho a la imagen  de los hombres, la mujer es solo un reflejo  de la voluntad y querer masculinos. Pasiva, se convierte en diosa, amada, ser que encarna los elementos estables y antiguos del universo: la tierra, madre y virgen; activa, es siempre función, medio, canal. La feminidad nunca es un fin en si mismo, como es la hombría.
            En otros países estas funciones se realizan a la luz pública y con brillo. En algunos se reverencia a las prostitutas  o a las vírgenes; en otros, se premia a las madres; en casi todos, se adula y respeta  a la gran señora. Nosotros preferimos ocultar esas gracias  y virtudes. El secreto debe acompañar a la mujer. Pero la mujer no solo debe ocultarse, sino que además, debe ofrecer cierta impasibilidad sonriente al mundo exterior. Ante el escarceo erótico, debe ser “decente”; ante la adversidad, “sufrida”. En ambos casos su respuesta no es instintiva ni personal, sino conforme a un modelo genérico. Y ese modelo, como en el caso del “macho”, tiende a subrayar los aspectos defensivos y pasivos, en una gama que va desde el pudor y la “decencia” hasta el estoicismo, la resignación y la impasibilidad.

Octavio Paz
El laberinto de la soledad
Fondo de Cultura Económica.

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domingo, 7 de marzo de 2010

EXPERIMENTAR Y SENTIR / FELICIDADES A LAS MUJERES




SEXO ORAL

            Estaba en el aeropuerto llenando una hoja de migración cuando me detuve en la casilla que pone “Sexo” y a continuación un recuadrillo con una F y otro con una M. Volteé a ver a la señora de la línea aérea y le pregunté: ¿En verdad podemos contestar esta pregunta?. Yo, por ejemplo, pienso que ya entradas  en sinceridad, podríamos compartir  con los agentes de migración nuestras costumbres sexuales. Por ejemplo, la señora rechoncha que está a mi lado viajará a Niuyork con un señor igualmente entrado en carnes, que tiene cara de enojo con la vida; esa señora podría poner M por mediocre. Yo (por mi acompañante), podría poner M por lo maravilloso, o F por fantástico. Algunas semanas puedo escribir F  por la falta que me hace, y mi amigo Rubén una MF por mucha falta. Un ex amante que tuve podría poner M por “menudito” o “minúsculo”, y mi amiga que finge orgasmos para encantar a sus amantes F por farsante.
            La mujer de la aerolínea me miró consternada  suponiendo que algún demonio me había encarcelado, y por ello me volví medio loquita. Pero nada de eso, mi salud mental está intacta, al igual que mi sentido del humor y mi amor por la vida y sus placeres.
            Mi reflexión se basa en un asunto meramente gramatical: lo que la migra quiere saber no es nuestro sexo, sino nuestro género, es decir, su pertenecemos al género masculino o al femenino. Pero no supo comunicarlo.
            Esto viene a colación porque ya en el avión, platicaba con mi compañero de viaje las dificultades que la humanidad encuentra para comunicarse. Es muy diferente el lenguaje escrito al lenguaje oral. Por ejemplo, leí que existen en el mundo 40 % más escritores hombres que escritoras mujeres (al menos publicados); sin embargo, la ciencia ha demostrado que las mujeres superamos por mucho a los varones en la destreza oral, es decir, en la capacidad para expresar sentimiento s y pensamientos.
            El lenguaje en el cerebro femenino se localiza en la parte frontal del  hemisferio izquierdo y en otras áreas pequeñas del hemisferio derecho. En cambio, en los hombres no está localizado específicamente: en un escaneo  se puede ver que cuando un tipo habla, se activa el hemisferio izquierdo por completo, mientras busca el centro del lenguaje oral. Bromas aparte, esto puede explicar el por qué si observamos a un par de  amigos (intelectuales y periodistas, además) en el bosque, estos podrían pasar horas tallando madera o pescando casi sin hablar; en cambio, si dos mujeres están juntas de campamento, es seguro que al despedirse hayan reconstruido la  historia de sus vidas.
            Generalizaciones parte (claro está que tanto ellos como ellas pueden ser simplicius o hablar de filosofía), sabemos que la mayoría de los problemas de pareja se centran en la incomunicación. Para demostrar mi hipótesis, mi pareja y unos cuantos incautos en el avión aceptaron hacer un pequeño test sobre qué tanto escuchan y saben de su pareja. Allí les van las preguntas (todas sobre su pareja): ¿cuál es su color favorito?, ¿qué comida aborrece y cuál adora?, ¿cuál es su posición favorita en el sexo?, ¿cómo se llamaba su mascota de la infancia?, ¿qué le pone verdaderamente triste?, ¿quién fue su personaje  heroico en la infancia?, ¿cuál es su pieza de música favorita?, ¿y el libro que más le haya gustado?, ¿cuál es la experiencia más dolorosa que le marcó la vida?, ¿y la más feliz? Enlista cinco cosas que le gustaría hacer para un día perfecto. Enséñale a tu pareja las respuestas y asómbrate.
            Se ha comprobado que una mujer puede hablar sin el menor  esfuerzo un promedio de seis mil  a ocho mil palabras al día, usa tres mil sonidos adicionales y unas nueve mil gesticulaciones. Esto significa que en promedio, una mujer utiliza 20 mil “unidades” comunicacionales para transmitir sus mensajes.  Los hombres, en cambio, usan a diario  entre dos mil y cuatro mil palabras, tienen 1,500  sonidos vocales y usan no más de tres mil señales de lenguaje corporal.
            Las relaciones interpersonales se construyen a través del lenguaje, y las parejas  mejor avenidas son siempre las que escuchan a la otra persona con real interés, las que se conocen. “Conocer” significa tener trato, averiguar y entender al otro, a la otra, experimentar y sentir. Por lo pronto, a mí me queda claro  que mientras yo echaba todo el rollo  sobre lo que la migra quería conocer de mi sexo, mi pareja llenó simplemente  el recuadro M, y yo con ello adquirí tema para un viaje de avión inolvidable y para decir: esta boca es mía.

Lydia Cacho
Esta boca es mía (Y tuya también)
Editorial Planeta.

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BUENA VOLUNTAD Y PERSEVERANCIA




LOS CUERVOS BIEN CRIADOS

            Cerca del Bosque de Chapultepec vivió hace tiempo un hombre que se enriqueció y se hizo famoso criando Cuervos para los mejores parques zoológicos del país y del mundo y los cuales resultaron  tan excelentes que a la vuelta de algunas generaciones y a fuerza de buena voluntad y perseverancia ya no intentaban sacar los ojos a su criador  sino que por el contrario se especializaron en sacárselos a los mirones que sin falta y dando muestras del peor gusto repetían delante de ellos la vulgaridad de que no había que criar Cuervos porque le sacaban a uno los ojos.


Augusto Monterroso
Fabulaciones y ensayos
Colección Literatura Latinoamericana.

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sábado, 6 de marzo de 2010

NO SE LO DESEO A NADIE



EL ARTE DE LA GUERRA

            Años de errar en el desierto. Salvé la vida porque el verdugo se compadeció y entregó el recién nacido a unos pastores. Cuando alcancé la mayoría de edad me dijeron: “Eres hijo del rey asesinado. Acaudilla a los desafectos, recobra lo que te pertenece”.
            Las tropas del impostor no me alcanzaron. Años de errar en el desierto. Me enseñaron el arte de la guerra las tribus mercenarias. Al evocar el nombre de mi padre levanté ejércitos. Tras veinte años de combate, gracias a la valentía de mis soldados y la astucia de mis lugartenientes, tomé la capital, hice pedazos al tirano y me senté en el trono que no se comparte.
            Ahora soy rey. No se lo deseo a nadie. En los ojos de cada uno de mis compañeros de lucha observo el odio y el brillo de la daga que tarde o temprano se clavará en mi espalda.

José  Emilio Pacheco
Desde Entonces
Editorial Era.

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jueves, 4 de marzo de 2010

DE SESENTA MENORES QUE ESTUDIABAN CATECISMO



IGLESIAS EN CRISIS Y DERECHO HUMANOS
¿QUÉ TAN GRAVE ES EL PROBLEMA?
(Fragmento)

En México, el país con mayor concentración de católicos  en el continente después de Brasil,  el Departamento de Investigaciones sobre Abusos Religiosos (DIAR), organismo no gubernamental de defensa de los derechos humanos, publicó en mayo  de 2002 los resultados de un estudio de 280 denuncias contra ministros y líderes de diferentes denominaciones y religiones. Del total, treinta y cinco por ciento  son agresiones sexuales, cincuenta por ciento son fraudes y casos de explotación económica y quince por ciento caen en la categoría de violaciones diversas a los derechos humanos. Estos incluyen la coerción a través de amenazas para impedir que las personas dejen tal o cual secta o religión, intimidación, persecución, intolerancia y el coartar la libertad de creencias.
            En el mencionado estudio, la mayor parte de los afectados  son mujeres (55%) seguidas por menores de edad (30%). Solo 15% son hombres adultos. Estos resultados ubican definitivamente a las mujeres y a los niños como los grupos sociales más vulnerables y de más alto riesgo.
            El DIAR indica que la mayoría de las denuncias que recibe es contra ministros de iglesias y grupos no católicos diversos, de corte carismático neopentecostal y pentecostal, seguidas por líderes de denominaciones evangélicas, protestantes históricas, sacerdotes católicos y las llamadas sectas destructivas. En la mayoría de los casos, con algunas notables excepciones, las denuncias señalaban a ministros, no a organizaciones, como responsables.
            El DIAR afirma que  dichas cifras no significan que en las iglesias católicas de México, o en general de Latinoamérica, ocurran menos abusos que en otros grupos religiosos. Explica la diferencia más bien en términos de una mayor disposición de los evangélicos a denunciar ilícitos debido a una mayor conciencia de sus derechos humanos y menos temor supersticioso a los líderes y/o a la institución religiosa. Asimismo, enfatiza que, en contraste, cuando las denuncias involucran a la institución religiosa y no a un solo líder, la Iglesia Católica tiene más denuncias, los casos son más graves, e involucran a mayor número de afectados que en otras organizaciones. Un ejemplo es el caso del sacerdote católico Juan Aguilar, de Tehuacán, Puebla, acusado penalmente desde 1997 de abusar sexualmente de sesenta menores que estudiaban catecismo en su parroquia. Actualmente, el sacerdote está prófugo de la justicia, huyendo para evadir una orden de aprehensión por cargos que incluyen el delito de corrupción de menores. Para el DIAR, la intervención de la diócesis local para encubrirlo  ha sido determinante. En 2004, los periodistas Brooks, Egerton y Brendan Case publicaron en un especial de The Dallas Morning News una red de complicidades que corre  desde la diócesis de Los Angeles, California, hasta la ciudad de México, que hizo posible  que el padre Aguilar delinquiera por décadas en ambos lados de la frontera con la protección de los cardenales de ambas jurisdicciones para eludir la acción de la justicia.
Basado en datos empíricos durante una década de trabajo, el Departamento de Investigación sobre Abusos Religiosos calcula que alrededor de treinta por ciento de los catorce mil sacerdotes católicos en México son responsables de haber cometido algún tipo de abuso  de índole sexual contra feligreses o personas de sus comunidades. Esto incluye no tan solo la tan publicitada paidofilia homosexual, sino también la heterosexual (contra niñas), así como el estupro y el uso del secreto de confesión para explotar vulnerabilidades sexuales de mujeres casadas o solteras, siguiendo la ancestral  costumbre colonial  de los llamados curas solicitantes.

Dr Jorge Erdeley / Dra. Alessandra Ciattini / Dr. Elio Masferrer/ Dr. Jorge René González Marmolejo / Profr. Marcos Hernández Duarte.
Votos de Castidad. El debate sobre la sexualidad del clero católico.
Editorial Grijalbo.

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miércoles, 3 de marzo de 2010

Y ERA ELLA



LO FANTÁSTICO IRRUMPE EN LO COTIDIANO
(Fragmento)

Yo conocía a una mujer con quien no tenía ninguna relación pero hubiera querido tenerla. Y ella también conmigo. Estábamos muy separados geográficamente, y había habido un largo silencio epistolar por razones que podían explicarse por ambas partes. En un momento dado, un día lunes me llega una carta de esta mujer, aquí a esta casa. Me dice que está en París y que ojalá pueda verme.
            Yo estoy ante la víspera de la partida de un viaje de tres meses y de ninguna manera quiero que ese encuentro sea el típico rendez vous en un hotel para después separarse. Por eso le contesto la carta diciéndole que no nos veremos, que cuando vuelva del viaje podremos encontrarnos. Sé que voy a hacerla sufrir porque ella hubiera preferido un encuentro episódico aunque yo no, porque veo las cosas de otra manera. Mandé la carta a las cuatro de la tarde y ella tenía que recibirla al otro día.
            Esa noche yo tenía una cita con un amigo en un teatro por el lado del Marais, y caminé mucho vagando por la ciudad porque no quería llegar temprano. En una esquina determinada me crucé  con una mujer, era una esquina bastante sombría del Quartier Latin. No sé por qué nos volvimos, nos miramos, y era ella.
            París tiene unos nueve millones de habitantes, esa mujer, había mandado su carta  sin saber si yo estaba aquí; si la recibiría o no, mi carta de respuesta debía llegarle al otro día; el domicilio de ella quedaba muy lejos del mío.
            Matemáticamente analizado, yo creo que esto no se puede defender con las leyes aristotélicas. Hay una serie de cosas, de combinaciones que nos llevaron a los dos a caminar en esa dirección y a cruzarnos precisamente en ese punto. Que, para mayores datos, era una esquina donde sucede un episodio  muy importante de una novela mía. O sea, que incluso el lugar de ese encuentro increíble formaba parte de una constelación que escapa a toda racionalidad.

Julio Cortázar, entrevistado por Ernesto González Bermejo
Conversaciones con Cortázar
Editorial Hermes.

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Y NO ES ASÍ




IX LOS HOMBRES

A nosotros nos enseñaron a respetar la iglesia,
a no toser, a no escupir en el atrio,
a no lavar la ropa en el altar
y no es así: la vida rompe las religiones
y en esta isla en que habitó el Dios Viento
la única iglesia viva y verdadera:
van y vienen las vidas, muriendo y fornicando:
aquí en la Isla de Pascua donde todo es altar,
donde todo es taller de lo desconocido,
la mujer amamanta su nueva criatura
sobre las mismas gradas que pisaron sus dioses.

Aquí a vivir! Pero también nosotros?
nosotros, los transeúntes, los equivocados de estrella,
naufragaríamos en la isla como en una laguna,
en un lago en que todas las distancias concluyen,
en la aventura inmóvil más difícil del hombre.


Pablo Neruda
La Rosa Separada
Seix Barral.

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