EL PROFETA
Fue aquí, hace más de cuatro siglos.
Echado en la estera, boca arriba, el sacerdote-jaguar de Yucatán escuchó el mensaje de los dioses. Ellos le hablaron a través del tejado, montados a horcajadas sobre su casa, en un idioma que nadie más entendía.
Chilam Balam, el que era boca de los dioses, recordó lo que todavía no había ocurrido y anunció lo que será:
-Se levantarán el palo y la piedra para la pelea… Morderán a sus amos los perros… Los de trono prestado, han de echar lo que tragaron. Muy dulce, muy sabroso fue lo que tragaron, pero lo vomitarán. Los usurpadores se irán a los confines del agua… Ya no habrá devoradores de hombres… Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo.
Eduardo Galeano
Memoria del Fuego. Las Caras y las Máscaras
Siglo XXI Editores.
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