RENATO Y LA REVOLUCIÓN.
XL.
Pero, como digo, a pesar de que adquirió el derecho de grito, el campesino está más jodido que antes de la tan llevada y traída Revolución Mexicana. Y por eso creo que habrá que darle la razón a Néstor Sánchez:
Néstor es un periodista oaxaqueño que luego de luchar en la revolución, junto con quince de sus paisanos se fue a España a defender a la República de los fascistas: Como aquellos oaxaqueños eran muy pocos para formar una dividsión dentro de las Brigadas Internacionales, el gobierno republicano decidió adherirlos a la a la división polaca donde Nestor Sánchez tuvo tal desempeño, que fue condecorado por el gobierno polaco, que le confirió el grado de Capitán de su ejército…
Pues bien, la última vez que fui a Oaxaca, hablé con Néstor Sánchez sobre los cambios producidos en España a raíz de la muerte de Franco, y me dijo estas palabras:
-Mira, Renato, tantos años de lucha en España , tantos miles de muertos por derrocar a un reyecito, y todo para que a la vuelta de los años, el pueblo español vuelva a tener otro reyecito, pero mucho más ojete y menos flamenco que el que había en 1931…
Esto no tiene nada de raro, pues siempre es la burguesía la que se aprovecha de los sacrificios de los campesinos, de tal suerte que hoy en México, la tierra no es de quien la trabaja, sino de quien la paga…
Hace muchos años, leí en Francia un libro cuyo autor sostenía la tesis de que los gobiernos son un mal necesario y que son preferibles los menos violentos; cuando se publicó la obra, estaba León Blum al frente del gobierno francés, y el autor afirmaba que si Hitler era más consecuente con el pueblo había que preferirlo sobre Blum, lo cual ocasionó que el escritor fuese enviado a la cárcel y que Hitler lo liberara durante la ocupación nazi.
Pero a propósito de las revoluciones, en ese libro titulado Nuestra Juventud el autor decía que estas eran como el amor:
La primera etapa es la romántica, es decir, el noviazgo, donde los partidos dan la vida y son todo sacrificio y entrega en aras del ideal… Luego, si la idea triunfa, vienen los acomodamientos, esto es, las concesiones de unos a otros, que en el amor equivaldrían al matrimonio… Finalmente, la tercera etapa sería el matrimonio con hijos, donde aparecen los apuros económicos que van a traer como consecuencia las disputas entre los cónyuges; de acuerdo al autor de Nuestra Juventud, esta etapa final sería equiparable en política a la burocracia revolucionaria…
Sin embargo, hace años escribí un artículo en el cual sostuve que era una lástima que aquel escritor francés no hubiera conocido la Revolución Mexicana, pues si hubiera estado enterado de su proceso, seguramente habría visto una cuarta etapa que es cuando el hombre, agobiado por los problemas económicos, manda a putear a su mujer…
Y eso es, ni más ni menos, lo que ocurre en nuestro país con la tan llevada, traída y mil veces festinada Revolución Mexicana.
José Ramón Garmabella
Renato por Leduc
Editorial Océano.
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